Sobre la corrección de estilo

La corrección ortotipográfica.
Tiene como objetivo subsanar los errores ortográficos y de tipografía que presenta un texto, los cuales pueden ser muy variados: doble espaciado entre palabras, mayúsculas o minúsculas inadecuadas, uso incorrecto de las comillas o de la cursiva, faltas de ortografía…

La corrección de estilo.
La corrección de estilo, que es la que realizo, incluye la corrección ortotipográfica arriba mencionada y, además, actúa sobre los planos sintáctico, gramatical y expresivo del texto.

Entre los errores propiamente de estilo más frecuentes, se encuentran los pleonasmos (redundancias), las aliteraciones (repetición indeseada de sonidos), los fallos de concordancia gramatical, las ambigüedades y el uso incorrecto de los tiempos verbales.

– La razón de ser de la corrección de estilo.
Más allá del contenido de los textos, la forma como en él se expresan las ideas es crucial, algo así como la vestimenta en una persona. De igual modo que nuestra manera de vestir debe adaptarse a cada situación y constituye nuestra primera carta de presentación ante las demás personas, también la forma de los textos debe cuidarse y adaptarse al propósito comunicativo que cada texto pretende satisfacer.

Por supuesto, el buen corrector de estilo debe mantenerse lo más fiel posible a las intenciones y al estilo del autor del texto, pues no pretende crear un nuevo texto sino depurar el que se le ha entregado.

Incluso los mejores novelistas disponen de correctores, ya que, en el proceso de escritura, ponen casi toda su atención en los personajes y en el argumento que desean desarrollar.

Si bien sería esperable que cualquier texto estuviera bien escrito, ello deviene un imperativo en el caso de los textos cuya finalidad es optar a la concesión de una beca, dejar constancia de un contrato de compraventa u obtener una titulación, como sucede con los trabajos finales de grado y de máster, así como con las tesinas y las tesis doctorales.

El perfil de mis clientes.
El perfil de mis clientes no es uno solo. A menudo recibo los textos de autores que desean publicar sus obras, presentarlas a concursos literarios o ponerlas en manos de un agente literario o de una editorial. También contactan conmigo empresas de muy diversa índole que se preocupan por la corrección de sus textos, así como particulares que necesitan que un buen profesional corrija sus escritos.

Los textos que recibo son muy distintos en lo que a extensión se refiere: van desde una sola página (cartas, correos electrónicos, anuncios publicitarios, prospectos, manuales de instrucciones…) hasta varios centenares de páginas (obras literarias y trabajos académicos, principalmente).

**En virtud de la Ley de Protección de Datos, garantizo la confidencialidad tanto de los textos recibidos como de los datos personales de sus autores.**